Malvinas: 40 años
El Proyecto Malvinas - 40 años, surge a partir de un trabajo interdisciplinario entre los siguientes docentes:
Uzín, Laura (Ciencias sociales, Construcción de la ciudadanía, Sociología e Historia)
García Guerra, María Cecilia (Arte)
Merelas, Julio (Informática)
Toteda, Florencia (Ciencias Naturales)
e Andrade, Marcela (Religión)
Delgado, Carmen (Bibliotecaria)
Actividades
En junio visitaron a los estudiantes de secundaria los Veteranos Gerardo Parera, Gabriel Lebrum y Carlos Cuenca. Compartieron sus experiencias y repasamos la historia argentina.
Palabras del Prof. Marcelo Troncoso, Secretario de la Red Federal de Estudios sobre Malvinas (REFEM 2065) CoFEI Miembro investigador del Laboratorio de Políticas Públicas hacia la Cuestión Malvinas, sobre los 40 años de la Guerra de Malvinas.
Carlos Cuenca Nació el 26 de junio de 1962.
Trabajaba en una carpintería y durante 1981 cumple con el servicio militar obligatorio, va a Malvinas durante el mes de abril de 1982 con el regimiento 3 de infantería de la Tablada. Estuvo en Puerto Argentino y el 16 de junio vuelve al continente como prisionero.
Nació el 10 de enero de 1962.
Trabajaba en la tornería de su padre, durante 1981 cumple con el servicio militar obligatorio en el regimiento de infantería 3 de La Tablada hasta noviembre que obtiene la baja. Continúa trabajando en el taller familiar y durante los primeros días de abril de 1982 es reincorporado y va como voluntario a Malvinas.
Permanece en la zona de Puerto Argentino hasta el 16 de junio y retorna al continente como prisionero.
El 21 de junio vuelve a su casa y retoma el trabajo en la tornería, se casa en 1985, tiene 3 hijos y 5 nietos. En la actualidad se encuentra jubilado por la dirección general de escuelas de la Pcia de Buenos Aires.
Segunda charla con los estudiantes El VG Gerardo Parera nos cuenta la guerra en primera persona
Gerardo, nace un 28 de agosto de 1962.
Durante 1981 cursaba el último año de técnico electricista en la Escuela de Mecánica de la Armada.
En enero de 1982 se incorporó a la dotación de la Corbeta Guerrico en Puerto Belgrano. El 3 de abril fue partícipe de la recuperación de las Islas Georgias del Sur. Permaneció en el atlántico sur hasta el 16 de junio y regresó a su hogar el 20 de junio. Hasta fin de 1984 cumplió contrato con la Armada. En 1985, ya civil, retomó los estudios, tuvo 3 hijos y trabajó en forma independiente como técnico en electrónica. En la actualidad trabaja para la Dirección General de Escuelas de la Provincia de Buenos Aires.
PoemaSuper Héroe
de Luca Teo Piedrabuena Villar (Texto leído por Santiago González el 29 de junio a los VG)
Cuando era niño, era muy fanático de los superhéroes. Me pasaba los dìas enteros corriendo por toda la casa con diversos disfraces de mis superhéroes favoritos mientras que, con mi ingenio imaginativo, creaba escenarios ficticios donde salvaba al mundo entero, venciendo monstruos enormes y rescatando a la chica que me gustaba para que, al final, nos fundiéramos en un tierno beso digno de la película de amor más dulce y cliché de la historia.
A pesar de todo, sabía que eso solo ocurría en mi cabeza, que no era real. Pero tampoco tenía la certeza de que los superhéroes en realidad existían. Por tanto un día decidí reunir el valor suficiente como para preguntarle a mi madre sobre si la existencia de estos seres maravillosos era verídica o si eran tan solo una creación de una de las mentes más brillantes de la humanidad. Al preguntarle, el miedo recorrió cada rincón de mi cuerpo; una respuesta negativa hubiese roto la ilusión de un pobre niño en un millón de pedazos. Sin embargo, la felicidad y un frenesí alegre hicieron eco en una mente infantil anonadada al escuchar que mi madre afirmaba que en realidad, estos sí existían. Pero mi sorpresa llegó a su cúspide en el momento que ella me dijo que, esa misma tarde de domingo, iba a conocer a uno de ellos.
Estuve todo el día con un nerviosismo tal que me la pasé comiendo Zucaritas pensando en lo increíble que se vería con su disfraz y en las miles de anécdotas heroicas que me contaría con total orgullo. ¿Cuál sería su superpoder? ¿Cuántos villanos habrá vencido? ¿Cuántas veces salvó al mundo? Esas preguntas no me dejaban estar tranquilo. La intranquilidad se vería interrumpida con el sonar del timbre., mi cuerpo comenzó a temblar mientras que mi madre me pidió que vaya a abrir con el pretexto de que el que estaba detrás de aquella puerta era ese super héroe que tanto ansiaba conocer. Lleno de pavor me dirijo hacia la entrada con una secuencia de pasos inconclusos repleto de miedo y nervios. Al abrir la puerta, la desilusión y tristeza me darían una cachetada repentina y me harían ver que lo que veía allí no era un hombre musculoso con un extravagante atuendo y una sonrisa en su cara, más bien, lo que veía era una figura encorvada vestida con una aburrida camisa y una cara de indiferencia total: esa figura eras tú, abuelo.
Recuerdo que me la pasé toda la tarde llorando, molesto con mi madre por la desilusión que me había generado. Sin embrago, lo que yo no sabía, era que habías sido un soldado ejemplar en la Guerra de Malvinas. Y hoy, a un día de tu muerte, logro entender lo que mi mente me decía.
Los superhéroes sí existen y están entre nosotros. Aquellos que lucharon por defender a nosotros y a nuestra querida patria, merecen ser nombrados como tal. Y si, quizás no puedan volar o tirar rayos láser por los ojos, pero tienen un superpoder que Superman jamás podrá entender: el amor tal por una tierra y las personas que la habitan como para dejarse la vida en ella.
A su honra, he de admirarlos con sumo respeto por seguir luchando cada día de su vida contra los problemas y traumas generados por culpa de un Estado que había exigido su sacrificio en cuerpo y alma en forma incondicional y que después los dejó tirados como muñecos que perdieron utilidad. A pesar de que no se encuentren en aquel terreno sombrío y oscuro, siguen manteniendo aquella guerra presente hasta hoy en día.
Así que sí, abuelo, sos un superhéroe. Un superhéroe que enfrentó a la injusticia con valentía, a la inconsciencia con empatía y al sufrimiento con un recuerdo lindo de mi abuela y mi madre. Eres un superhéroe que luchó contra un acto de incoherencia y crueldad causada por el mayor monstruo real existente: el mismísimo ser humano.
Debemos como sociedad reconocerlos, enaltecerlos, recordarlos bajo el claro concepto de que la guerra nunca fue, es ni será una solución y que Malvinas fueron, son y serán argentinas por siempre.
Muchas gracias por todo y que en paz descanses.
Atte.: Tu querido nieto
Estudiante de 6° año creador de un poema para los VG
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